“Dime cómo te llamas y te diré cómo eres”

Naming o la esencia de tu marca

Cambiando un poco el refrán, llegamos al concepto que cualquier empresa debe tener el cuenta: su nombre y/o el de sus productos. Poner nombre a las cosas no es sencillo, que se lo digan a unos a futuros padres. Al arte de elegir el nombre de tu marca o el de uno de tus productos se le llama Naming y en 3D3 sabemos mucho de esto.

¿Qué es el naming?

Como ya hemos dicho, el naming es el proceso que sigue una empresa para decidir el nombre de su marca. Una empresa puede tener un nombre administrativo o razón social y un nombre comercial o marca con el que le conozcan sus clientes. El naming es importante, pues forma parte de la estrategia de comunicación de una empresa. Existen marcas cuyo nombre ya evoca al consumidor un sentimiento o una emoción. Conseguir que el consumidor sienta o perciba nuestra marca de un modo diferente, el ‘think different’, es todo un reto que en 3D3 estamos dispuestos a superar.

Para decidir el nombre con el que se lanzará al mercado una empresa se deben tener en cuenta diferentes características. El nombre de nuestra marca debe cumplir los siguientes requisitos:

  • Distintivo
  • Sonoro, tener sonoridad
  • Ser recordable
  • Expresivo, con personalidad
  • Coherente, que no parezca algo diferente a lo que vendemos
  • Atemporal, no guiarnos por modas del momento.
  • Notoriedad, que sea creíble y con personalidad.

Diferentes tipos de naming según su forma o concepto

  • Naming descriptivo: Es aquel que describe o define a qué se dedica la empresa. Por ejemplo, Ticketmaster.com, una de las páginas más conocidas en las que comprar tickets para espectáculos, o PayPal, una compañía de pagos online. Este tipo es muy positivo, pues es muy fácil de recordar por el cliente y es fácil de identificar a qué se dedica la empresa solo con decir su nombre. El problema que presentan es que son algo restrictivos. Si más tarde decidimos sacar otro servicio o producto, nuestro nombre nos limita.
  • Naming por acrónimos: Se forma el nombre de la empresa de la unión de siglas. Por ejemplo el caso de Renfe o IKEA. En principio no dan ninguna información sobre el tipo de empresa que es o qué producto o servicio ofrece, pero son fácil de recordar al ser normalmente palabras cortas.
  • Naming con palabras inventadas: Los amantes del marketing prefieren el naming abstracto. Inventar siempre es un buen arte para los creativos. El problema de este tipo de naming es que conlleva una importante inversión publicitaria para conseguir que tu marca destaque. Algo así como le ocurrió a Google en su momento o a Nestle.
  • Naming sugerente: Nos encontramos con uno de los más atrevidos y arriesgados. Bien elegido puede ser el más acertado también. Uno de los ejemplos más claros en Durex, que consigue solo con pronunciar su nombre saber qué quiere transmitir.

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